jueves, 12 de junio de 2014

 d.  Opinión sobre el poeta.
El 22 de febrero de 1939 fallecía el poeta Antonio Machado (hace 75 años) en Francia, por el dolor de la pérdida de España: venía herido de muerte del fatal éxodo de la guerra incivil. Porque Machado simboliza la derrota de las ilusiones republicanas. De aquel proyecto laico, democrático y social para España, que pudo haber sido y no fue por culpa del alzamiento de los facciosos.
Su vida sentimental quedo marcada por la perdida de su esposa Leonor cuando esta era aún muy joven, desde entonces el poeta quedo hundido en una pena de la que tardo tiempo en salir.
Antonio Machado es nuestro poeta nacional, del que más versos se leen y se cantan. Sobre todo un claro referente moral, dado su ejemplo cívico y su decidida apuesta por la educación y por la ciencia para regenerar aquella España corrupta de la Restauración.
Pidió cultura y trabajo. Y nos dijo: aprended a distinguir los valores falsos de los verdaderos y el mérito real de las personas bajo toda suerte de disfraces.

martes, 10 de junio de 2014

C. Vídeos y canciones.





B. Pequeña antología de poemas de Machado

a. Poesías del ciclo de Soledades:
*Poema sobre su infancia: Retrato.

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara , ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la masión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipage,
casi desnudo, como los hijos de la mar.



*Poema que más me ha gustado: Fantasía de una nota de Abril.

¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna.
Angosta la calle, revuelta y moruna,
de blancas paredes y obscuras ventanas.
Cerrados postigos, corridas persianas...
El cielo vestía su gasa de abril.
Un vino risueño me dijo el camino.
Yo escucho los áureos consejos del vino,
que el vino es a veces escala de ensueño.
Abril y la noche y el vino risueño
cantaron en coro su salmo de amor.
La calle copiaba, con sombra en el muro,
el paso fantasma y el sueño maduro
de apuesto embozado, galán caballero:
espada tendida, calado sombrero...
La luna vertía su blanco soñar.
Como un laberinto mi sueño torcía
de calle en calleja. Mi sombra seguía
de aquel laberinto la sierpe encantada,
en pos de una oculta plazuela cerrada.
La luna lloraba su dulce blancor.
La casa y la clara ventana florida,
de blancos jazmines y nardos prendida,
más blancos que el blanco soñar de la luna...
?Señora, la hora, tal vez importuna...
¿Que espere? (La dueña se lleva el candil).
Ya sé que sería quimera, señora, mi sombra
galante buscando a la aurora
en noches de estrellas y luna, si fuera
mentira la blanca nocturna quimera
que usurpa a la luna su trono de luz.
¡Oh dulce señora, más cándida y bella
que la solitaria matutina estrella
tan clara en el cielo! ¿Por qué silenciosa
oís mi nocturna querella amorosa?
¿Quién hizo, señora, cristal vuestra voz?...
La blanca quimera parece que sueña.
Acecha en la obscura estancia la dueña.
?Señora, si acaso otra sombra, emboscada
teméis, en la sombra, fiad en mi espada...
Mi espada se ha visto a la luna brillar.
¿Acaso os parece mi gesto anacrónico?
El vuestro es, señora, sobrado lacónico.
¿Acaso os asombra mi sombra embozada,
de espada tendida y toca plumada?...
¿Seréis la cautiva del moro Gazul?
Dijéraislo, y pronto mi amor os diría
el son de mi guzla y la algarabía
más dulce que oyera ventana moruna.
Mi guzla os dijera la noche de luna,
la noche de cándida luna de abril.
Dijera la clara cantiga de plata
del patio moruno, y la serenata
que lleva el aroma de floridas preces
a los miradores y a los ajimeces,
los salmos de un blanco fantasma lunar.
Dijera las danzas de trenzas lascivas,
las muelles cadencias de ensueños, las vivas
centellas de lánguidos rostros velados,
los tibios perfumes, los huertos cerrados;
dijera el aroma letal del harén.
Yo guardo, señora, en viejo salterio
también una copla de blanco misterio,
la copla más suave, más dulce y más sabia
que evoca las claras estrellas de Arabia
y aromas de un moro jardín andaluz.
Silencio... En la noche la paz de la luna
alumbra la blanca ventana moruna.
Silencio... Es el musgo que brota, y la hiedra
que lenta desgarra la tapia de piedra...
El llanto que vierte la luna de abril.
Si sois una sombra de la primavera
blanca entre jazmines, o antigua quimera
soñada en las trovas de dulces cantores,
yo soy una sombra de viejos cantares,
y el signo de un álgebra vieja de amores.
Los gayos, lascivos decires mejores,
los árabes albos nocturnos soñares,
las coplas mundanas, los salmos talares,
poned en mis labios;
yo soy una sombra también del amor.
Ya muerta la luna, mi sueño volvía
por la retorcida, moruna calleja.
El sol en Oriente reía
su risa más vieja.

*Poema sobre la caída de la tarde en un jardín: Jardín

Lejos de tu jardín quema la tarde
inciensos de oro en purpurinas llamas,
tras el bosque de cobre y de ceniza.
En tu jardín hay dalias.
¡Malhaya tu jardín!... Hoy me parece
la obra de un peluquero,
con esa pobre palmerilla enana,
y ese cuadro de mirtos recortados...
y el naranjito en su tonel... El agua
de la fuente de piedra
no cesa de reír sobre la concha blanca.


b. Poesía del ciclo de Campos de Castilla

1. Poema de vida de Machado y como se ve a si mismo.

La vida hoy tiene ritmo
de ondas que pasan,
de olitas temblorosas
que fluyen y se alcanzan.
La vida hoy tiene el ritmo de los ríos,
la risa de las aguas
que entre los verdes junquerales corren,
y entre las verdes cañas.
Sueño florido lleva el manso viento;
bulle la savia joven en las nuevas ramas;
tiemblan alas y frondas,
y la mirada sagital del águila
no encuentra presa..., trema el campo en sueños,
vibra el sol como un arpa.
¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros
que por las selvas pasas
a la hora del cenit: tiemble en mi pecho
el oro de tu aljaba!
En tus labios florece la alegría
de los campos en flor; tu veste alada
aroman las primeras velloritas,
las violetas perfuman tus sandalias.
Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque,
arrebatados tras la corza rápida,
y los ágiles músculos rosados
de tus piernas silvestres entre verdes ramas.
¡Pasajera ilusión de ojos guerreros
que por las selvas pasas,
cuando la tierra reverdece y ríen
los ríos en las cañas!
¡Tiemble en mi pecho el oro
que llevas en tu aljaba!


2. Sobre Leonor

c. Machado describe el momento de su muerte: Una noche...
Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!.

3. Poema sobre fiestas Andaluzas:

Vino, sentimiento, guitarra y poesía,
hacen los cantares de la patria mía...
Cantares...
Quien dice cantares, dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.
No importa la vida, que ya está perdida.
Y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte; pena, madre, muerte;
ojos negros, negros, y negra la suerte.
Cantares...
En ellos, el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la patria mía...
Cantares son sólo los de Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.


 4. Proverbios y Cantares:

a) Uno que hable de Dios.
XXI
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba.

-Habla sobre un sueño en el que veía a Dios y este le oía cuando hablaba pero se dio cuenta de que no era más que un sueño.

b) Uno que hable de España.
LIII
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón
-Habla sobre la vida ignorante y egoísta que se encuentran los españoles al nacer en España,

c) Los dos que más te hayan gustado.
XIII
Es el mejor de los buenos
quien sabe que en esta vida
todo es cuestión de medida:
un poco más, algo menos...
-Hay que saber vivir en equilibrio.

XXII
Cosas de hombres y mujeres,
los amoríos de ayer,
casi los tengo olvidados,
si fueron alguna vez.
-El amor es cosa de dos.


c.      Poesías de Últimos Poemas:

1- Poema dedicado a Guiomar:

En un jardín te he soñado,
alto, Guiomar sobre el río,
jardín de un tiempo cerrado
con verjas de hierro frío.
Un ave insólita canta
en el almez, dulcemente,
junto al agua viva y santa,
toda sed y toda fuente.
En ese jardín, Guiomar,
el mutuo jardín que inventan
dos corazones al par,
se funden y complementan
nuestras horas. Los racimos
de un sueño -juntos estamos-
en limpia copa exprimimos,
y el doble cuento olvidamos.
(Uno: Mujer y varón,
aunque gacela y león,
llegan juntos a beber.
El otro: No puede ser
amor de tanta fortuna:
dos soledades en una,
ni aun de varón y mujer.)
Por ti la mar ensaya olas y espumas,
y el iris, sobre el monte, otros colores,
y el faisán de la aurora canto y plumas,
y el búho de Minerva ojos mayores.
Por ti, ¡oh Guiomar!...

-Guiomar fue una muchacha de la que se enamoro el poeta.


2- Poema que dedica a un poeta famoso jovén: Juán Ramón Jiménez

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera...»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.


Obras más importantes:

-Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel 1926 y La duquesa de Benamejí 1932,  y consta de otras cinco obras, además de las dos citadas.
-Son Juan de Mañara (1927)
-Las adelfas (1928),
-La Lola se va a los puertos (1929)
-La prima Fernanda (1931)
-El hombre que murió en la guerra (1941)
Además, los hermanos Machado adaptan para la escena comedias de Lope de Vega como El perro del hortelano o La niña de Plata, así como Hernani de Víctor Hugo.



A. Curiosidades sobre la vida del poeta.

Antonio Cipriano José María Machado Ruiz. Nació en Sevilla el 26 de julio de 1875. Fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal. Su padre, Antonio Machado Álvarez "Demófilo", amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su abuelo, Antonio Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales. Su hermano mayor, Manuel, tan sólo un año mayor, conocido poeta también. Luego vendrían José, que nacerá en 1879, y que habría de hacer tantos retratos a su hermano Antonio, Joaquín, en 1881 y el más joven Francisco en 1884, nacido ya en la etapa madrileña de la familia. También nació Cipriana, la única niña de la familia que murió muy pequeña allá en Sevilla.
En 1883, su abuelo es nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completará entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza, (centro de estudios que le marcará profundamente) fundada por Francisco Giner de los Ríos. En 1889 Antonio comienza sus estudios de bachillerato en el Instituto San Isidro donde cosecha algunos suspensos, entre ellos, curiosamente, en francés y lengua castellana. Más tarde se matriculará por libre en al Instituto Cardenal Cisneros, donde continuará su formación por libre.
Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre 1893. El influjo familiar y su centro de estudios marcarán su camino intelectual.
En 1895 muere su abuelo a la vez que su hermano Joaquín, emigra a Guatemala. Es en este año, y en una tertulia, donde Antonio conoce a Valle-Inclán y a Eduardo Benot, con quien colaboraría un año más tarde en los trabajos del “Diccionario de ideas afines”. En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su hermano Manuel, y trabaja de traductor en la editorial Garnier. Allí entrará en contacto con, por ejemplo, Oscar Wilde y Pío Baroja. En 1900 forma parte como actor de la compañía de Fernando Díaz Mendoza. El 25 de Septiembre se gradúa, por fin, como bachiller. En 1901 publica por primera vez poemas suyos en el número 3 de la revista “Electra”.
En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid conoce a Juan Ramón Jiménez, cuya admiración mutua como poetas, se transformaría en una buena amistad. Decía Juan Ramón de los Machado “ Ya están en Madrid los Machado, mayores que nosotros en edad y en todo, firmes sostenes de la poesía nueva”. De Antonio sólo se conocían los dos poemas publicados pero ya era suficiente para que se reconociera en el un poeta “hondo y verdadero”.  En 1903 se publica el primer libro de Antonio “Soledades”.
En 1907 publica “ Soledades, galerías. Otros poemas” y gana las oposiciones al puesto de catedrático francés, eligiendo la vacante del instituto de Soria. ¿Por qué un andaluz, como él, elige una ciudad tan lejana y fría como Soria? Dicen sus amigos que solía contestar: “Yo tenía un recuerdo muy bonito de Andalucía, donde pasé feliz los primeros años de mi infancia. Los hermanos Quintero estrenaron ese año en Madrid “El genio alegre” y me dije: Si esto es en verdad Andalucía, prefiero Soria. Y a Soria me fui ”. Cierto es que, como buen admirador de Bécquer, la cuidad estaba muy unida al poeta romántico y la Soria que cantaba igual pudo ejercer cierto hechizo en el alma del nuevo poeta.
Soria representará para el poeta la llegada de una segunda juventud, que hasta entonces él mismo había definido “ sin amor ”. En esta pequeña ciudad castellana, conocerá el amor de su vida, Leonor Izquierdo. Una niña de trece años que llenará con sus risas el alma del hombre poeta. Decían que  Antonio se enamoró de ella en cuanto la vio. La seguía de lejos en sus juegos y paseos por la orilla del Duero, junto con sus hermanillos, entre los chopos y los álamos o tras su ventana miraba el balcón frontero o escuchaba embelesado sus paliques. Antonio tímido por naturaleza, tardó dos años en decidirse y probablemente no se decidió hasta que tuvo la certeza de que Leonor, le quería o podía quererle. Demasiado tímido para el amor o demasiado sensible al ridículo para arriesgar un fracaso. Entonces Leonor tenía catorce años y el poeta, treinta y tres. Se casaron, tras un corto noviazgo, el 30 de Julio de 1909. Pero esta felicidad durará poco. En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios, allí Leonor enferma de tuberculosis, mientras Antonio publica en prosa “La tierra de Alvargonzález”. Pero no todo es desdicha, el éxito llega con “Campos de Castilla”, aunque esto no deslumbra al poeta, preocupado por la salud de su mujer. Leonor, muere justo tres años después de su boda el 1 de Agosto 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio.
En 1917 conoce a Federico García Lorca y en 1919 se traslada a Segovia. En 1932 se le concede un puesto de profesor en el Instituto Calderón de la Barca , de Madrid. Escribe textos en prosa que luego serán recogidos en los dos apócrifos “ Juan de Mairena” y “ Abel Martín” .

Con el estallido de la Guerra Civil marcha a Valencia. En 1937 publica su última obra, “ La guerra” . En 1939 con la derrota del ejército republicano huye de España y se exilia en Collioure (Francia), donde poco después se produce la muerte de la madre del poeta y la de él mismo con sólo tres días de intervalo. En su bolsillo se encuentra un último verso: " Estos días azules y este sol de la infancia ".